miércoles, 14 de enero de 2026

Historias reales de niños que crecieron como animales.

Víctor (El niño salvaje de Aveyron), Francia 1797

 


Víctor fue visto por primera vez a finales del siglo XVIII en el bosque de Saint Sernin, en el sur de Francia y fue rescatado, pero pronto escapó. En 1800, cuando tenía 12 años lo volvieron a encontrar cubierto de cicatrices e incapaz de pronunciar palabra. Cuando la noticia se propagó fueron muchos los que quisieron estudiar el caso.

Poco se sabe de sus antecedentes como niño salvaje. Creen que pasó 7 años viviendo en la naturaleza. Examinaron su resistencia al frío dejándolo desnudo en la nieve y no experimentó ningún efecto. Trataron de enseñarle a hablar y a comportarse de forma "humana", pero no llegó a mostrar progreso. Probablemente fuera capaz de hablar y escuchar en sus primeros años de vida, pero no fue capaz de hacerlo después de tantos años de vida salvaje. Finalmente fue trasladado a una institución mental en París y murió con 40 años.

John Ssebunya (el niño mono), Uganda, 1991


John se escapó de su casa en 1988, con tan sólo tres años de edad, después de ver a su padres asesinar a su madre. Huyó a la selva donde vivió con los monos.

En 1991, con seis años de edad, fue capturado y enviado a un orfanato. Cuando lo lavaron descubrieron que tenía el cuerpo completamente cubierto de pelo. Su dieta había consistido básicamente en raíces, frutos secos, batata y yuca, lo que le había hecho desarrollar un grave caso de lombrices intestinales, de más de medio metro de largo. También tenía callos en las rodillas de andar como un mono.

John ha aprendido a hablar y comportarse como un humano. De hecho se ha hecho famoso cantando en el coro de "The Pearl of African's children."

Marie Angelique Memmie Le Blanc (la chica salvaje de Champagne), Francia, 1731



Durante diez años esta niña recorrió miles de kilómetros sola a través de los bosques de Francia. Se alimentó de pájaros, ranas, peces, hojas, ramas y raíces y se enfrentó a animales salvajes, sobre todo lobos.

Fue capturada con 19 años, con la piel oscura, peluda y con garras. No podía hablar y sólo se comunicaba a través de chillidos y chirridos. Cazaba pájaros y conejos y se los comía crudos. Durante años no comió comida cocinada. Sus pulgares estaban malformados de desenterrar raíces y trepar como un mono.

Pero la recuperación de Marie Angelique fue notable. Tuvo patrocinadores ricos y aprendió a leer, escribir y hablar francés de forma fluída. En 1947 se hizo monja durante un tiempo. Finalmente falleció en Paris en 1775, con 63 años.

Ivan Mishukov, Rusia, 1998


La familia de Iván abusaba de él, y se escapó con tan sólo 4 años. Vivía pidiendo por las calles. Desarrolló una relación con una manada de perros salvajes, y compartía la comida con ellos. Los perros confiaban en él, y se convirtió en algo así como el líder de la manada. Durante años vivió así hasta que rescatado y enviado a un orfanato.

Le benefició el hecho de mantener sus habilidades lingüísticas a través de la mendicidad y de que sólo llevó esta vida salvaje durante un corto periodo de tiempo, lo que ayudó a su recuperación. Ahora vive una vida de los más normal.

Kamala y Amala, India, 1920


Kamala, de 8 años, y Amala de 12, fueron encontradas en 1920 en una cueva de lobos. Es uno de los casos más famosos de niños salvajes. Fueron encontrados por el reverendo Joseph Singh, quien se escondió en un árbol encima de la cueva donde habían sido vistas. Cuando los lobos salieron de la cueva vio las dos figuras de las niñas. Tenían un aspecto horrible, corrían a cuatro patas y no parecían humanas.

Pronto las rescataron. Las chicas dormían juntas acurrucadas, gruñían, se quitaban la ropa, sólo comían carne cruda y aullaban. Estaban deformadas, se les habían acortado los tendones y las articulaciones de los brazos y piernas. Además no tenían ningún interés por interactuar con humanos; sin embargo, su oído, su vista y su olfato eran excepcionales.

Amala murió al año siguiente de ser rescatadas. Kamala logró aprender a caminar en posición vertical y a decir algunas palabras, pero falleció en 1929 debido a una insuficiencia renal, con tan sólo 17 años.

Sujit Kumar Pollo Boy, Fiji, 1978


A Sujit sus padres lo encerraron en un gallinero. Su madre se suicidó y su padre fue asesinado. Su abuelo se hizo cargo de él, pero lo mantuvo encerrado en el gallinero.

Fue encontrado con ocho años en medio de una carretera cacareando. Picoteaba su comida, se agachaba como si estuvieron empollando y hacía rápidos chasquidos con la lengua. Tenía los dedos hacia dentro.

Fue trasladado a una residencia, pero debido a su agresividad, estuvo atado a su cama durante más de 20 años. Ahora que tiene 30 años lo cuida Elizabeth Clayton, quien lo rescató de allí.

Genie, EE.UU., 1970

Cuando Genie era una niña pequeña, su padre decidió que tenía un "retraso" y la encerró en una pequeña habitación de la casa atada a un orinal. Vivió en un régimen de aislamiento durante más de 10 años. Incluso dormía en esa silla.

Cuando tenía 13 años los servicios sociales se percataron de su situación. No controlaba para ir al baño y se movía de una forma muy extraña. No sabía hablar ni hacer ningún sonido y no paraba de escupir y de arañarse a sí misma.

Durante años se convirtió en objeto de estudio. Aprendió a decir algunas palabras, pero no fue capaz de aprender a decir frases. Comenzó a leer textos sencillos y desarrolló una limitada conducta social.

En un momento dado, volvió a vivir con su madre durante un corto periodo de tiempo. Cuando volvió al hospital infantil regresó al silencio. Los fondos para su tratamiento y la investigación de su caso fueron detenidos en 1974 y no se supo que había pasado con ella, hasta que un investigador privado la encontró en una clínica privada para adultos subdesarrollados mentales.